Psicomotricidad

IMG_2337b

La psicomotricidad se basa en las teorías del desarrollo que defienden el principio de multidimensionalidad de este último. Incluye los aspectos neurofisiológicos, psicológicos, relacionales y sociales de las conductas y abarca múltiples ámbitos de evaluación, entre los cuales citaremos los principales: motricidad, esquema corporal, organización espaciotemporal y diferentes componentes de los aprendizajes escolares.

La reeducación psicomotriz actúa a través del movimiento en el cuerpo del niño/a. Su finalidad consiste en permitir que el cuerpo sea vivido y dominado primero y luego integrado y orientado en el espacio, dispuesto para el encuentro y el diálogo con el otro.

En las sesiones de Terapia psicomotriz, no solo se enriquecen los modelos motores sino también se proporciona al niño/a la posibilidad de vivir mejor con su cuerpo, organizar el espacio de forma más funcional y adquirir capacidades de contacto y de adaptación social. De este modo, en la terapia psicomotriz se actúa sobre la totalidad de la personalidad del niño/a.

La Terapia Psicomotriz está indicada para tratar:

  1. Hiperactividad, que incluye una agitación motora incesante y estéril, una deficiencia de las modalidades de atención y una impulsividad perjudicial para la inserción social.
  2. Trastornos de la dominancia lateral, bien sean una dislateralidad inherente al niño/a o una confusión relacionada con inadecuadas actitudes educativas.
  3. Trastornos de la organización del espacio y del tiempo, que dan lugar a grandes dificultades en los aprendizajes.
  4. Trastornos del tono: hipertonías, paratonías, distonías diversas, sincinesias.
  5. Dispraxias, con consecuencias respecto a los aprendizajes, a menudo coexistentes con una importante lentitud motora de la que forman parte las disgrafías.
  6. Tics, de diversa presentación y de origen multifactorial.
  7. Trastornos del espectro autista, con presencia de estereotipias motoras, anomalías de la marcha, etc. y siempre una relación particular con el cuerpo del otro.
  8. Discapacidad intelectual, en la que se ven afectadas entre otras la capacidad de simbolización y de verbalización.
  9. Dificultades socioafecticas, como pueden ser trastornos emocionales desencadenados por diversas causas (estrés, hospitalización, trauma, etc.), trastornos de conducta o falta de habilidades de relación social.